Descrito como un hombre de poca chispa, al que nada parecía despertarle pasión –ni las maratones, ni sus exitosos negocios, ni su refugio en La Parva o su santuario de 12 mil hectáreas de bosques en Lago Ranco– para Gabriel Ruiz-Tagle Colo-Colo fue una inyección de endorfinas. “Se volvió loco de fascinación, le cambió la cara, cambió su familia, todos tenían un Leitmotiv”, relata uno de sus cercanos.


César Barros, uno de los nueve directores de Blanco y Negro, cuenta que Ruiz-Tagle estaba “muy apagado” después de vender la mitad de PISA, su empresa papelera, en 2003. “Y Colo-Colo lo hizo inmensamente feliz”, revela.

Por el 50% de PISA, que fabrica los productos Favorita, Magiklin y Naturell, el ex director de Chiledeportes recibió 55 millones de dólares de manos de la empresa sueca SCA. Ruiz-Tagle conservó hasta 2013 la otra mitad y uno de sus hijos lo reemplazó en el directorio que solo se reunía tres o cuatro veces al año.

Uno de los hombres de negocios de más bajo perfil se convirtió, en abril de 2007, en presidente de Colo-Colo. Aceptó con agrado lo que antes rechazó: la exposición pública. Arrastrando el estigma de ser un afuerino del fútbol y, especialmente, de Colo-Colo, Ruiz-Tagle hizo grandes esfuerzos por ganarse a los jugadores dentro y fuera de la cancha. Asados en su casa en La Dehesa, regalos de Navidad y hasta un auto para Moisés Villarroel cuando dejó el club son parte de los gestos hacia un equipo que lo miraba con recelo.

Un trato que no fue igual dentro del directorio. Ni con Harold Mayne-Nicholls. “La primera vez que se reunieron en un almuerzo –relata un testigo–, lo primero que le preguntó Ruiz-Tagle fue ¿en qué colegio estudiaste?”. La consulta molestó a quien entonces era candidato a la presidencia de la ANFP, ex alumno del Saint George, debido a que el asunto no era pertinente.

En adelante las relaciones no mejorarían. El incumplimiento de Ruiz-Tagle en el préstamo de jugadores de Colo-Colo para partidos amistosos de la selección acordado con el timonel de la ANFP y la demanda de los tres clubes grandes en contra de la Asociación por la distribución de las platas del Canal del Fútbol, terminaron por poner a Harold Mayne-Nicholls de un lado, y a los clubes grandes liderados por Colo-Colo, del otro.

La demanda se presentó el 10 de marzo, un día antes de que Piñera y Ruiz-Tagle asumieran sus cargos. El Canal del Fútbol (CDF) –cuyos socios son Jorge Claro (20%) y la ANFP (80%)– nunca ganó plata, pero por derechos de televisación debía pagar un mínimo garantizado de 5,4 millones de dólares a todos los clubes, con una fórmula que favorecía a los tres grandes. Cuando el año pasado comenzó a obtener ganancias, la postura de Mayne-Nicholls fue que las utilidades se repartieran igualitariamente entre los 32 clubes para favorecer a los chicos y que el monto fijo de 5,4 millones de dólares se mantuviese con los mismos porcentajes.

Finalmente, el Tribunal de asuntos patrimoniales de la ANFP falló el 27 de mayo: este año rige la posición del timonel de la ANFP, pero a partir del próximo se acaba el monto fijo y un 25% va a los tres clubes grandes. Colo-Colo será el que más reciba: 9,5% del total de las utilidades, porque es el de mayor hinchada y auspicios.

A modo de ejemplo: este año el CDF debiera ganar US$30 millones, por lo que si aplicara la nueva fórmula, al club albo entrarían casi US$3 millones.

Fallo TDLC confirmó por unanimidad colusión del confort. Dio por acreditado que se planificó entre Gabriel Ruiz-Tagle (Pisa) y Jorge Morel (CMPC). En un país serio, responsables podrían estar presos. Pero en Chile… aquí no ha pasado nada.

Baje acá la Sentencia PDF.


Fuente: El Mostrador.

 


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