“Yo partí trabajando en la teleserie Brujas, que era mi primera teleserie. Era una teleserie del primer semestre a cargo de Vero Saquel.


Inmediatamente iba a aparecer esta teleserie que era Gatas y Tuercas, de Herval. Entonces, eran los últimos meses de Brujas, y Herval me cita para conocerme, para darme un personaje pequeño en Gatas y Tuercas. Ahí lo conocí, en 2006.

“Yo lo único que puedo decir, honestamente, es que siempre fue muy incómodo estar con él. Para mí, es un tipo de hombre que juega con un filo que te hace sentir siempre muy incómoda, porque tú no sabes si lo que tú estás sintiendo, lo que te está pasando, es una exageración de tu parte, una mala interpretación o una cosa que no sabes leer”.

Tonka Tomicic: “¿Cómo en qué? Sin ahondar tanto en tu privacidad, pero para que nos puedas dar un ejemplo para entender un poco”.

Derderián: “El lenguaje físico de él. El lenguaje no verbal dice tanto o más que las palabras, y él siempre se ha movido desde el abrazo. Es la típica persona que si tú no le corres la cara, te va dar un beso. O sea, hay mucha gente así, tienes que hacer una cosa media así (mueve la cara) para esquivarlo.

Tomicic: “¿Pero con todas?”.

Derderián: “No sé, el 99%. Habrá una que no esté de acuerdo conmigo, pero sé que muchísima de mis compañeras…”.

Polo Ramírez: “¿Lo comentaste? ¿Se comentaba entre las compañeras de trabajo?”.

Derderián: “¡Siempre! Siempre fue sabido, y claro, yo venía llegando, yo venía partiendo y para mí era muy extraño, porque además mis compañeras eran un poco así. Sin juzgar a nadie, porque además en esta dinámica todos fuimos parte. Esto está cambiando hace muy poco, yo creo que nosotros somos la transición”.

Cárcamo: “Estamos hablando de hace doce años atrás, aproximadamente”.

Derderián: “Claro, pero hace tantos años nadie tenía el nivel de conciencia que tenemos hoy, y todos éramos parte de que estas cosas pasaran. Al no decir nada, al mirar a la compañera y decir ‘¿tienes reunión?’; ‘sí, con él (hace un gesto con la boca)’. Porque sabías que tenías que correr tu boca para no tocar”.

Cárcamo: “¿Cuál es el episodio Mariana que a ti te marca y te hace hablar en este reportaje? Porque estás son acusaciones súper delicadas, son graves”.

Derderián: “Yo después volví con Mamá Mechona, en 2014, y siempre supe, supimos todas, cosa que él no niega por suerte, de los casting que él hacía en su departamento. La escena que aparece además en el reportaje, yo no sé ustedes, pero a mí me parece que es de perogrullo que es de abuso total. O sea, no tienes por qué elegir esa escena. Es él queriendo que lo besen. Es él el que pone su departamento a disposición para ‘improvisemos’, y todas las escenas terminaban en el departamento. Esos son cuentos muy viejos, situaciones muy incómodas.

“Yo entiendo, además que, por supuesto, no hacía esto con todas. Yo entiendo la sorpresa de muchas también. Generalmente lo hacía con gente que hacía una teleserie, dos. Con las minas que estaban partiendo y querían seguir.

“En este reportaje hay siete personas muy valientes que hablan, pero en off. ¿Habrán 100? Porque uno, efectivamente, yo entiendo el miedo, yo entiendo que no quieren que quede en internet, porque uno tiene hijos y no quiere que el día de mañana lo encuentren y aparezca algo. Porque este medio es muy chico, hay dos personas que te pueden dar pega si quieres ser actriz. Entrar es muy difícil, es gente que tiene mucho poder. O sea, son dos personas que si, te quieren, tienes pega, y si no, no”.

Cárcamo: “Se habla mucho de estos talleres en su departamento. ¿En qué consistían esos talleres, con quién se supone que se hacían? ¿Por qué estos talleres no eran en el canal? ¿Era solamente con mujeres, no con hombres?”.

Derderián: “Los talleres eran con mujeres. Siempre estaba él queriendo operar y descubrir a la niña bonita, que actuara, como dice él. Le gustaba hacer actuar a las piedras. Para mí el argumento que él da es infantil. O sea, yo creo que si alguien tiene una duda si él era así, lea sus argumentos y realmente se dispara siempre en los pies”.

Ramírez: “Lo que se describe en este reportaje es estos talleres. El llevaba una actriz a su departamento y las hacia actuar una escena, una escena en específico”.

Derderián: “Una escena espantosa. Todas las mujeres tenían que terminar como jadeando a un centímetro de su boca, diciéndole lo que él quería escuchar. Siempre te esperaba con vinito, ‘pidamos sushi’, velitas, ambiente como a media luz. Una cosa que claramente no corresponde, porque si el señor este dice que es trabajólico, y esa su defensa, y apela a su ingenuidad, más encima.

“O sea, un director hace muchos más que hacer un casting. Si te vas a llevar trabajo a la casa, llévate otra parte, llévate los libretos. ¡No hay ningún director que haga casting en su casa! Y por último, llevas a un actor y llevas a una actriz y entre ellos hacen la escena”.

Monserrat Álvarez: “Me parece insólito que desde hace tanto tiempo se supiera que los modos de trabajar de él era haciendo casting o talleres en su casa. De alguna manera también ese refleja que uno, o que ustedes como actrices, estábamos como acostumbrados a esto que, mirándolo desde afuera, parece absolutamente impropio”.

Derberian: “Yo creo que para muchos siempre fue raro, pero en algún lugar podíamos entender a las que sí iban. Porque él también es un seductor que te hace sentir que eres una amiga, que eres especial, que tú no eres igual que las otras actrices que son compañeras de trabajo, sino que con él, él es distinto contigo, te hace sentir un poco especial”.

Tomicic: “Las invitadas siempre eran las personas nuevas, las actrices que estaban comenzando”.

Derberian: “Las recién egresadas, o las que no eran actrices pero él quería convertir en actrices. Entonces, él tenía que enseñarles y hacerles clases, pero estaba tan ocupado durante el día, que necesitaba que fuera en esta situación”.

“La Monse preguntaba ‘¿ustedes no encontraban que era raro?’. Sí, era raro, pero por algún motivo era normalizado. Era normalizado para nuestras compañeras más grandes, las que cumplían roles de madres, las que eran abuelas. Llevaban muchas teleseries y estaba tan normalizado para todas, que una rápidamente lo normalizaba.

“Yo creo que ninguno es inocente, porque todos contribuimos para que esto pasara y perdurara en el tiempo. El silencio también es encubridor. En algún lugar esto pasa por todas las generaciones. Yo conozco a Herval, no sé, hace 13 años. Lo que sí siento, es que no solamente las actrices que aparecen ahí. ¿Sabes la cantidad de gente que pasó en todos estos…? Yo llegué y él ya llevaba muchos años en esto.

“Herval es hijo de un director. Herval se jactaba o contaba que su papá, cuando dirigía, bajaba al set y había una escena de besos entre nosotros y le decía ‘espérate, yo te voy a decir como la tienes que besar’. Se daba vuelta, agarraba a la actriz, la besaba y le decía ‘así tienes que hacer la escena’ y subía al switch. Ese era su padre, él lo contó muchas veces.

“Yo también creo que viene de una escuela, como tratar de no satanizarlo. Creo que también viene de esa escuela y ese es su origen, y nunca entendió que eso no correspondía. Los límites no estaban puestos, los estamos poniendo hoy”.


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