El artículo desclasifica las “aventuras” del el pub Confetti’ donde llegaban los artistas de la televisión de ese entonces. El local pertenecía al marido de la cantante Patricia Maldonado, Jorge Pino. También asistía otro tipo de individuos, los miembros de la CNI y, con gran frecuencia, Álvaro Corbalán, su jefe operativo y mayor del Ejército.


Un artículo de Ciper Chile publicó un extracto del libro “Álvaro Corbalán: El dueño de la noche”, escrito por los periodistas Constanza González, Macarena Chinni, Daniel Campusano y Felipe Robledo, en donde se evidencia la relación directa entre la Dictadura y la instalación del Narcotráfico en el país.

En plena Avenida Apoquindo, en Las Condes, se encontraba uno de los sitios nocturnos más cotizados por la farándula ochentera y miembros de la dictadura, el pub ‘Confetti’, cuyo dueño es el marido de la cantante Patricia Maldonado, Jorge Pino. Asistían miembros de la CNI y, con gran frecuencia, Álvaro Corbalán, su jefe operativo y mayor del Ejército. “Los hueones cerraban las puertas y se quedaban adentro hasta el día siguiente, eran las 10 de la mañana y dándole y dándole. Iban puros momios. Cantaba la Maldonado y puros viejos de derecha. Todos terminaban dados vuelta”, asegura una de las fuentes del libro.

Ciper

 

La periodista Nancy Guzmán señala: “los militares prestaban sus vehículos para que los llevaran a sus casas, para evitar problemas con patrullas policiales. Álvaro Corbalán disfrutaba mucho de la bohemia. Sus compañeras habituales eran la ‘Paty’ Maldonado y Raquel Argandoña”. Su imagen era bastante particular y cambiante. Mientras se desempeñaba como agente era prepotente y violento, no dudaba en hacer cumplir las órdenes de sus superiores. Pero por las noches el personaje era totalmente diferente, siempre aparecía bronceado y vestía de forma elegante. Algunos artistas lo recuerdan por sus rasgos árabes y sus perfectos dientes blancos.

Nancy Guzmán, integrante de la Brigada Rosa relató  que la DINA contrató a muchas jóvenes de la televisión para que trabajaran como prostitutas en la sexta asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), llevada a cabo en Santiago a poco de instalada la dictadura. “Ellas debían involucrarse sexualmente con los miembros del evento y sacar información sobre quiénes eran, de dónde venían o si tenían contacto con algún grupo opositor de izquierda”, asegurando que entre ellas estaban Raquel Argandoña y Patricia Maldonado, aunque no asegura que estas últimas prestaran favores sexuales.


Lea acá artículo CIPER.

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