Sigue la polémica tras la decisión de dar la libertad condicional a siete condenados de Punta Peuco.  El rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña disparó contra la Corte Suprema.


Tras su columna del diario El Mercurio, Peña criticó duramente la decisión de la Corte Suprema y señaló que esta acción “sacudió de pronto un asunto que el polvo del tiempo arriesgaba con camuflar. Lo que el fallo de la Corte Suprema revela es una cierta desatención acerca de la índole de la violación a los derechos humanos”.

En su columna dominguera de EMIL, Peña diferenció el delito común por sobre uno que viola los derechos humanos: “Esas violaciones poseen, por los motivos que se acaban de señalar, una gravedad intrínseca que es mayor a la de un delito común, motivo por el cual no es correcto tratarlos de la misma forma. En el delito común es un particular quien atenta contra otro particular; en la violación de derechos humanos, se trata de un agente del Estado quien, en cumplimiento de un designio habitualmente político y premunido de su posición dentro del Estado, atenta contra el ciudadano de manera deliberada. Salta a la vista que se trata de cosas distintas: ¿acaso no merece consideración de parte del derecho esa gigantesca diferencia, el hecho de que en un caso se trata de un cordero agrediendo a otro y en el otro, por decirlo así, del pastor vuelto contra las ovejas?”.

“Esa es la función cultural que cumplen en el mundo contemporáneo los derechos humanos: dibujar un coto vedado al Estado y a sus agentes, una línea que distingue entre lo que es disponible y lo que no lo es. Desgraciadamente, la Corte Suprema, al conceder la libertad a esos siete condenados sin hacer diferencias relevantes entre ellos, agentes del Estado y un delincuente común, acaba de borrar o comenzar a borrar esa diferencia. Y al hacerlo, no parece consciente del papel que en una sociedad democrática les cabe a los jueces”, argumenta.

“La pregunta que cabe ahora formular a la Corte Suprema es si acaso esa concepción excluirá de aquí en adelante la distinción categorial, que está a la base de una sociedad democrática, entre delitos comunes y violaciones a los derechos humanos y si, por lo mismo, la línea que divide lo sagrado de lo profano, la frontera que dibuja un coto vedado para el Estado y sus agentes, empezará ahora a borrarse poco a poco, como le ocurre, según la frase famosa, a un rostro humano dibujado en la arena, al borde del mar”, sentencia.


Lea acá columna de Carlos Peña en EMOL.

La Corte Suprema y los derechos humanos

El Mercurio.com – Blogs : La Corte Suprema y los derechos humanos La reciente decisión de la Corte Suprema por la que se concedió la libertad condicional a siete condenados sacudió de pronto un asunto que el polvo del tiempo arriesgaba con camuflar.


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