Carta de Cecilia Heyder en el cumpleaños de su padre Osvaldo Heyder Goycolea

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Por Cecilia Heyder


Han pasado 43 años desde que te arrebataron de mi lado, y confieso que esos años se me hacen días, porque aun no entiendo que no te tenga más en mi vida. Tú partida brusca y cruel fue la etapa más dolorosa de mi existencia, porque sin duda fuiste el mejor padre.

Te separaron de mi lado y sin previo aviso. No estabas enfermo, simplemente te asesinaron los cobardes militares… sí, tus camaradas. Cuando yo estaba terminando mi niñez, cuando mi vida empezaba a ser aún más feliz. Tu partida no me dio tiempo a poder despedirme de ti, tenía tantas cosas por decirte.

Hiciste de mi infancia las etapas más hermosas de mi vida. Etapas inolvidables llenas de viajes y fantasías me construiste casas de muñecas donde yo podía entrar sin problemas hasta con muebles a mi estatura, (aún recuerdo la cara de mamá al ver que desocupaste la bodega) recorrimos bosques llenos de luciérnagas. Me enseñaste karate, también a disparar un arma. Tomamos té en mis tazas de juguete en tu oficina sin importante el ridículo. Nunca hiciste que me faltara nada, y siempre te encargaste de hacerme feliz. Siempre me tuviste a tu lado y compartimos tantas cosas. Me haces tanta falta papá a pesar de los años.

Te confieso que sueño con llegar a tu casa y poder contarte como me ha ido en la vida. Los nietos maravilloso que tienes, y la falta que me haces cuando mi salud entra en crisis. Como me gustaría que en esos momentos me dijeras “Tranquila de esta vamos a salir junto mientras sostienes mi mano y me besas la frente”. Quisiera volver a sentarme en tu en tus piernas y recibir ese cariño, ese abrazo, sentirme protegida a tu lado y que sepas de las caídas y logros que estoy teniendo. Quisiera volver a esa niñez para solo recibir por la noche tu beso de despedida, y sentirme de nuevo que estoy protegida.

Quisiera recibir una llamada tuya y escucharte aconsejarme en mis días de poca tolerancia y frustraciones. Quisiera que me llamases la atención por las cosas tontas que hago y me brindes tu apoyo incondicional como solías hacerlo. Sin importar lo mal que lo haga.
Quisiera solo un abrazo tuyo, y poder reconocer tu perfume que tanto me gustaba. Solo quisiera poder verte una vez más para que me dijeras que todo estará bien y escuchar tu vos y el te quiero mucho Cecilita Verónica.

Te confieso que no puedo recordar tu voz, trato y trato me da pena haberla olvidado. Dicen que la rabia no es buena pero aun que la trate de negar no puedo evitar de sentirla. Me arrebataron el derecho de verte y gritar al mundo -papá-. Le arrebataron el derecho a mis hijos de conocerte de llamarte abuelo, o opa. En fin el universo ya estaba escrito como dirías.

Besos a donde al infinito… papá.


Cecilia Heyder Contador


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