Por Trinidad Lathrop.


En Chile se dice que la iglesia católica “encubre” los casos donde sacerdotes violan niñas, niños y jóvenes, porque esconden a la opinión pública las denuncias y los resultados de sus propias investigaciones sobre abuso sexual cometido por miembros del clero.

Pero esta iglesia ha hecho mucho más que eso: ha protegido a los abusadores, en algunos casos persiguiendo a las víctimas para que retiren las acusaciones. Proteger, según la Real Academia de la Lengua Española es “Amparar, favorecer, defender.

Y como segunda acepción: “Resguardar a una persona, animal o cosa de un perjuicio o peligro, poniéndole algo encima, rodeándole, etc”. Y sin lugar a dudas, lo que la iglesia católica hizo en el resto del mundo, también lo hizo en Chile.

Durante años, en la década de los 80, el sacerdote José Andrés Aguirre, conocido como el “cura Tato”, se desempeñó como director espiritual en los colegios Villa María Academy, Sagrado Corazón de Apoquindo, Juanita de Los Andes, Bradford y Sagrados Corazones de Manquehue.

y también fue confesor del colegio Verbo Divino. En la misma época era párroco de la iglesia de Colón Oriente. Según el proceso judicial los abusos comenzaron en 1984. Enterado de esto, el arzobispado lo envió en 1994 a Costa Rica y luego a Honduras.

Lo mantuvieron 4 años fuera y volvió en gloria y majestad. Pero esta vez, la iglesia tuvo buen cuidado de no mandarlo a Las Condes, y lo instaló en la Vicaría Pastoral de Quilicura, donde trabajaba -en realidad abusaba- con niños y jóvenes vulnerables.

Allí violó, entre otras, a una niñita de 11 años, cuyos padres no fueron al arzobispado sino a la justicia y el sacerdote fue condenado a 12 años de cárcel, de los que cumplió 9 de pena efectiva.

No hubo solo ocultamiento de la verdad, el arzobispado funcionó como una red de protección para el criminal. También funcionó así en caso de Cox, hasta ahora fuera de Chile, y en el caso Karadima, donde las víctimas fueron perseguidas por sacerdotes para impedir denuncias.

¡No! la Iglesia chilena no ha sido encubridora, ha protegido, ha ayudado a violadores a evadir la justicia, los ha reubicado en los sectores más vulnerables de Chile, los ha sacado del país para que no vayan a la cárcel.

¡No! esto no es encubrir, esto es ayudar, proteger; favoreciendo así que más niños sean abusados sexualmente por sacerdotes. Obispos de todas las diócesis, el nuncio, curas…todos metidos en esta asociación ilícita para abusar de niñas, niños y adolescentes.


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