Sra. .Solange Roberts:
PRESENTE!


Al leer su entrevista en el diario La Tercera (CLIC ACÁ), me veo en la obligación de aclararle algunas cosas y, recordarle otras que al parecer usted omitió.

Primero, cuando se le pregunta si los Violadores de Derechos Humanos que residen en Punta Peuco “deberían tener algún beneficio”, solo por estar “enfermos” y usted responde que deberían “tratase o morirse en sus casas”, pues bien, le diré que ellos no están presos por robar en una casa, cometer un portonazo, robarse una gallina. Ellos están ahí por delitos calificados de TORTURAS, VIOLACIONES, ASESINATOS y hacer desaparecer a más 1.200 compatriotas, y usted, como comprenderá, (o se hace la desentendida) los crímenes de lesa humanidad en ninguna parte del mundo tienen beneficios.

Le recuerdo también que el 62% de la población tiene alguna enfermedad crónica y, aunque usted no lo crea, el 21% de la población tiene una enfermedad terminal, y bien sabe usted que “terminal” es una enfermedad degenerativa y NO siempre es causal de muerte. No logro entender como usted se puede quejar que no tienen los cuidados necesarios… los “poooooooobresssss viejitos” de Punta Peuco.

Los GENOCIDAS (disculpe las mayúsculas pero lo hago para resaltar) tienen:

  • Paramédicos las 24 horas del día y un enfermero universitario de 08:00 a 18:00.
  • Kinesiólogos con todos sus implementos para ejercicios kinesiológicos.
  • Dentista 1 (una) vez por semana.
  • Nutricionista 3 (tres) veces por semana.
  • Medico 1 (una) vez por semana.
  • Medicamentos cuando los requieran sin importar la hora, el día, o cuando se les pegue una lagaña en los ojitos a los pooooobreeeeesssss viejitos de Punta Peuco.

Señora Solange: Le cuento además, que las horas a los hospitales castrenses de ustedes… sí, de ustedes, tienen preferencia. Cada traslado a un hospital castrense tiene un costo aproximo de $700.000 mil pesos y la mantención de un reo (de un GENOCIDA) de Punta Peuco tiene un costo de $1.324.000 mil pesos mensual y todo esto, pagado por todos nosotros los chilenos de NUESTROS impuestos.

Sra. Roberts: Cuando usted habla que le gustaría que sus familiares, “poder morir o que cierren los ojos sus hijos”, no logro entender si ya lo hacen. Mueren en un hospital en una cama limpia, sin dolor, rodeados de sus familias. Como me hubiera gustado que nuestros familiares hubieran tenido el 1% de las atenciones médicas y comodidades que han tenido los GENOCIDAS. Que nuestros seres queridos (las víctimas) hubieran muerto en una cama limpia, rodeados de sus familias (nuestras familias) y lo más importante, sin dolor, cosa que los nuestros, las personas que los reos de Punta Peuco nunca les entregaron ese privilegio siquiera, fue imposible, esos pooooobrrreeeesss viejitos lo único que hicieron fue es hacerlos sufrir antes de morir.

Sra Solange: Estoy muy de acuerdo que el perdón es algo voluntario, y que tiene que nacer de uno, pero cuando es un “Falso Perdón” donde se juega con los sentimientos de los que aún buscan a sus familiares (Mesa de dialogo), cuando no se actúa con la verdad, es mejor no pedir ese perdón. Por lo demás, no creo que ningún familiar víctimas de las hienas de Pinochet, es decir de esos pooooobreeesss viejitos genocidas de Punta Peuco, ningún familiar busca un falso perdón. Solo quieren que los genocidas les digan dónde están.

Sobre el polémico video del asesino de René Cardemil (Ver ACÁ su prontuario), solo le puedo decir que se les cayeron todos sus argumentos, el genocida Cardimil que murió en una cama en el Hospital Militar rompió todos los mitos que usted misma relata en la entrevista de La Tercera. Ellos jamás han muerto engrillados, de hecho, fue desmentido categóricamente por gendarmería de Chile. Ellos mueren en sus camas, en las mejores condiciones, y rodeados de ustedes familiares de GENOCIDAS. Cómo indica el siguiente comunicado.

Yo también consumo morfina por mis problemas de salud, y aunque no lo crea, sé muy bien los efectos de cuando uno está completamente sedado o no.

Los dichos del criminal de Cardemil, solo demuestran los verdaderos sentimientos que los genocidas tienen. Ellos jamás se han arrepentido de los crímenes que cometieron, es más, se sienten orgullosos de ser unos cobardes asesinos… nunca hubo arrepentimiento alguno, es más, solo con la invitación al lanzamiento de el libro demuestra que estaba muy cuerdos, con su famoso “corvito”.

Por último, ninguna entrevista ni ninguna nota podrán conseguir que ustedes victimicen a los victimarios. La historia se encargará de dejarlos en el lugar que corresponde: COMO LOS VERDADEROS COBARDES QUE FUERON y QUE SERÁN INCLUSO DESPUÉS DE SUS MUERTES.

¿Le quedó claro?, porque puedo seguir explicándole con peras y manzanas quienes fueron esas hienas, los cobardes soldaditos de Pinochet.


Cecilia Heyder Contador


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