Anoche sucedió un acto vandálico a la memoria de un pueblo que aun busca justicia y verdad, en el memorial de Detenidos Desaparecidos, ubicado en Avenida Brasil en Valparaíso.


El memorial recuerda los nombres de 177 personas, originarias de la región, que murieron o desaparecieron entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1990. Fue Diseñado por Hernán Bustamante Santiago, Arquitecto; Eliana Herrera Vergara, Escultora; Javiera Bustamante Danilo.

Nos tratan de hacer creer que rayando un memorial borraran la sangre derramada por la traición de las fuerzas armadas y policiales de Chile contra su pueblo, donde sin importar si eran niños, mujeres incluso embarazadas, hombres y ancianos. eran asesinados, y algunos cuerpos lanzados al mar negando a sus familias el derecho a sepultar a sus muertos. No hay honor ni humanidad para estos criminales.

El puerto y sus cerros lloraban las atrocidades cometidas en el regimiento Maipo donde fueron detenidos. Que aún permanecen desaparecidos, luego de su detención.

  • Alejandro Delfín Villalobos Díaz (el “Mickey”)
  • Fabián Ibarra Córdova,
  • Sonia Ríos Pacheco,
  • Alfredo Gabriel García Vega,
  • Horacio Carabantes Olivares,
  • Carlos Ramón Rioseco Espinoz,
  • María Isabel Gutiérrez Martínez,
  • Abel Alfredo Vilches Figueroa,
  • Elías Ricardo Villar Quijón,
  • Carlos Antonio Vargas Arancibia

Ni la cárcel de Valparaíso se salvó de las atrocidades de la Dina, Durante 1973 y 1974 los prisioneros eran enviados desde diversos recintos militares, principalmente desde la Academia de Guerra y el Cuartel Silva Palma. Eran sometidos a encierros injustificados, negándoseles las visitas y siendo discrecionalmente trasladados a otros recintos carcelarios.

Además, frecuentemente eran allanados y golpeados. Según los testimonios, los prisioneros fueron sometidos a violentas golpizas, individuales o colectivas. Durante los primeros años entraban, entre otros, infantes de marina y, en el patio, golpeaban con palos a los prisioneros, los tendían en el suelo y corrían sobre ellos.

Ni los cuarteles de la Policía De Investigaciones ni las Comisaria se salvaron de torturar a los porteños. En la Quinta Región hubo una serie de otros recintos, no militares, que fueron ocupados como lugares de detención por un corto período. Así sucedió con el Club de Tenis de Llo-Lleo, el Liceo Barros Luco y el Liceo N° 2 de Niñas, ambos de Valparaíso. Igualmente fueron utilizados transitoriamente algunos recintos universitarios de la Universidad Católica de Valparaíso, la Universidad Santa María y el local de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) con sede en Valparaíso, así como también la Estación Puerto de Trenes. Los estadios de Playa Ancha-Valparaíso, el Hospital Carlos van Buren y Servicio Médico Nacional de Empleados (SERMENA).

La mayoría de estos recintos funcionaron sólo durante el mes de septiembre de 1973. Los detenidos, hombres y mujeres, permanecían horas o días y posteriormente eran trasladados a los diversos recintos militares o dejados en libertad. A éstos se agrega el Estadio de Valparaíso, que mantuvo el número más alto de prisioneros y funcionó hasta noviembre de 1973.

El Hospital Naval de Valparaiso que todos creían que era para aliviar el sufrimiento fue utilizado como centro de reclusión de presos políticos por Armada con el propósito de ocultar a personalidades reclamadas por entidades internacionales, o cuya muerte podía causar escándalos en el exterior. Las personas que murieron en el Hospital Naval de Valparaíso tras ser detenidas estaban registradas en el libro de guardia del hospital y por lo tanto, la Armada tuvo que recurrir a un proceso de falsificación de certificados de defunción y de cuando la memoria habla y los culpables les molesta la conciencia trataran de borrar la historia.

El poder cultiva el olvido.


Cecilia Heyder Contador


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