Más de cuatro kilómetros de recorrido con partes inundadas y estrechas. Los obstáculos que deben sortear los 12 niños para salir de la cueva en Tailandia.


En la operación participan trece especialistas de nivel mundial llegados de países con experiencia en espeleología que ya están en el lugar de los hechos.

La operación de evacuación de doce niños y de su entrenador de fútbol, atrapados en una cueva inundada de Tailandia desde hace 15 días, empezó el domingo y durará dos o tres días, anunció la célula de crisis.

Seis de ellos salieron de la gruta y otros dos dejaron la zona inundada y arribaron a la llamada “caverna 3”, donde los equipos de socorro han instalado un campamento provisional y en el que se encontrarían fuera de peligro, apunta el medio Spring News.

Los seis rescatados fueron ingresados en el hospital de Chiang Rai.

Otros seis menores y el tutor del grupo continúan en la gruta a la espera de ser rescatados por el equipo de buzos que inició esta mañana la operación de rescate, la cual tendría una duración aproximada de 10 horas.

Según Narongsak Ossottanakorn, portavoz oficial de las operaciones, los niveles de las aguas que inundan parcialmente las grutas han descendido de manera notable, por lo que los niños podrían caminar en gran parte del trayecto.

“Ellos pueden caminar ahora a lo largo de muchas partes. Es el momento mas adecuado para sacarlos”, explicó.

– Escapar buceando –

Se trata de una zona muy estrecha llamada “unión en T” o “intersección en T” (en tailandés, se dice “sam yak”).

En este punto, el pasaje es una suerte de tubo por la que hay que escabullirse. “El pasaje, muy estrecho, sube y luego baja” y requiere contorsionarse, explicó el 2 de julio Narongsak Osottanakorn, el jefe de la célula de crisis.

Esta área está a 1,7 kilómetros de donde se encuentran los niños. Una vez que se complete este tramo, estarán a menos de un kilómetro de la tercera galería, donde los socorristas instalaron su campamento base.

Una vez allí, todavía les quedará un recorrido de cerca de dos kilómetros, pero lo peor habrá pasado para volver a reencontrarse con sus familias.

– Duración del recorrido –

Son más de cuatro kilómetros de recorrido con partes inundadas y estrechas.

La célula de rescate no precisó el domingo cuánto había bajado el nivel del agua, sobre todo en la temida “intersección T”.

El nivel exacto del agua es la gran incógnita. Si bien la cueva se inundó por varios metros en algunos tramos, “el nivel del agua en la cueva ha continuado bajando” hasta un nivel aceptable, dijo el domingo Kobchai Boonorana, del ministerio del Interior.

Los socorristas han aplazado al máximo el momento de la evacuación y mientras, han bombeado el agua hasta reducir al mínimo las partes de recorrido submarino.

Esta semana se reveló que a un buzo experimentado le tomaban 11 horas ir y venir al lugar donde están los niños: seis horas de ida y cinco de vuelta gracias a la corriente.

Las autoridades anunciaron la salida de los buzos encargados de traerlos a las 10.00 locales. Está previsto que el primer rescatado salga “hacia las 21 horas”, unas 11 horas más tarde.

Foto: Reuters

– Aguas turbias –

Sumergirse en esta agua turbia “como el café con el leche” es un gran desafío para los profesionales, explicó un buzo.

“No hay visibilidad, el espacio está encerrado”, dijo Matt Fitzerald, un buzo de la Policía Federal australiana entrevistado por la AFP esta semana. Se las arregló para bucear una parte del camino, pero no pudo llegar al final.

Bajo estas aguas turbias es imposible consultar el reloj u otros equipos que permiten medir el tiempo de inmersión.

Los buzos instalaron una cuerda a lo largo de la pared para guiarse.

– Algunos no saben nadar –

Varios niños, de entre 11 y 16 años, no saben nadar y ninguno ha buceado.

“Cada uno será escoltado por dos buzos”, afirmó el jefe de la célula de crisis.

Los médicos que acompañan a los socorristas consideraron a los niños aptos para intentar la salida, aunque pueden verse debilitados por sus dos semanas en la cueva, de las cuales la primera estuvieron sin comida ni contacto con el exterior.

– El factor psicológico –

Además del estado físico, la preparación psicológica de los niños es crucial.

“Ellos fueron informados de la operación y están listos para ser evacuados y afrontar todos los desafíos”, aseguró el domingo Osottanakorn.

Los niños recibieron cartas de sus padres a través de los buzos, donde les reafirmaron su confianza en su capacidad de lograr esta hazaña.

Pero sumergirse en el agua turbia que los obligó a huir cada vez más hacia las profundidades de la cueva no es fácil.

Los niños suelen asustarse más rápido, aunque hasta ahora este grupo ha demostrado tener una gran resistencia mental.

“Si tan solo uno de ellos entra en pánico, en caso de un problema con el sistema de respiración o lo que sea, eso tendrá un gran impacto en todos los otros”, advirtió Andrew Watson, especialista británico en rescates, consultado por la AFP en Inglaterra.

Para evitar que se desate este pánico, los rescatistas precisaron el domingo que los niños saldrían “uno por uno”.


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