Esto significa que el sumo pontífice, ordenó a los 34 obispos reunidos en el Vaticano a “rendir cuentas” sobre los abusos sexuales perpetrados por décadas en su país , “tiempo dedicado exclusivamente a la meditación y oración”, informó este martes la Santa Sede.


“Esta tarde, el Papa ha entregado a cada uno de los obispos el texto con los temas de meditación; desde este momento y hasta la próxima reunión, se abre un tiempo dedicado exclusivamente a meditar y orar”, indicó en una breve declaración el portavoz del Vaticano, Greg Burke.

Los obispos, que estarán 24 horas sumergidos en la meditación, tienen previsto de nuevo el miércoles una reunión con el papa y el jueves otros dos encuentros.

La jerarquía de la Iglesia no podrán por tanto asistir a la tradicional audiencia general del miércoles en el Vaticano.

El pontífice argentino convocó en abril a la jerarquía de la iglesia chilena al Vaticano, una medida excepcional, para “discernir el asunto” y preparar medidas que reparen el escándalo desatado por los casos de pedofilia.

La cita es determinante ya que podría incluir la remoción de varios jerarcas, en un claro mensaje de intolerancia por parte del papa Francisco a los abusos sexuales y su encubrimiento.

El Vaticano explicó el sábado que el papa Francisco “considera necesario examinar en profundidad las causas y consecuencias, así como los mecanismos que han llevado en algunos casos al encubrimiento y a las graves omisiones hacia las víctimas” en Chile.

El Vaticano precisó que se examinarán “abusos de poder, sexuales y de conciencia, ocurridos en Chile a lo largo de las últimas décadas” y que involucran a varios de los asistentes.

La víspera, en una conferencia de prensa los voceros de la Conferencia Episcopal de Chile, Fernando Ramos, obispo auxiliar de Santiago, y Juan Ignacio González, obispo de San Bernardo, manifestaron su “dolor y vergüenza”, y aseguraron estar dispuestos a acatar las medidas que el papa tome.

No se excluye que el papa sustituya a varios prelados, se habla de al menos siete, consciente del daño causado a la ya deteriorada imagen de la institución en ese país latinoamericano.

Las reuniones se celebran dos semanas después de que Francisco recibiera en un clima cálido y familiar a tres víctimas de abusos sexuales del sacerdote chileno Fernando Karadima, en una invitación especial durante la cual les garantizó que tomaría medidas para acabar con la pedofilia y sobre todo su encubrimiento dentro de la Iglesia chilena.

Una de las víctimas recibidas por el papa, Juan Carlos Cruz, en un tuit recordó este martes la conducta poco transparente de la Iglesia chilena, que se negó por décadas a escuchar sus denuncias.


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